Política

«Hay momentos en la historia en que la pregunta debe cambiar»: Rafael Egáñez Anderson sobre Venezuela

El analista sostiene que el país debe pasar de preguntarse qué perdió a qué puede lograr si vuelve a funcionar

“Hay momentos en la historia de los países en los que la pregunta debe cambiar”, afirma Rafael Egáñez Anderson al analizar el momento actual de Venezuela.

Durante demasiado tiempo, la pregunta sobre Venezuela ha sido cuánto perdió el país: empresas, producción, infraestructura, inversión, confianza y millones de ciudadanos que construyeron sus vidas en el exterior. Esa narrativa de la pérdida, aunque justa en muchos sentidos, tuvo un costo: la dificultad para reconocer una oportunidad cuando aparece.

Ahora, según el analista, es momento de cambiar la pregunta. No debería ser cuánto perdió Venezuela, sino qué puede ocurrir si el país vuelve a funcionar.

La capacidad de imaginarse

Egáñez Anderson señala que Venezuela fue perdiendo, año tras año, la capacidad de imaginarse funcionando otra vez. Esa pérdida de imaginación fue quizás tan grave como la pérdida de infraestructura y producción.

Ahora existe la posibilidad de recuperar esa capacidad. El país comienza a ser considerado nuevamente como una opción viable para la inversión y la reconstrucción.

Los recursos necesitan más que abundancia

El analista es claro: los recursos naturales, por inmensos que sean, no constituyen por sí solos una economía. Necesitan capital, tecnología, infraestructura, seguridad jurídica, conocimiento y acceso a los mercados.

La pregunta verdaderamente interesante sobre Venezuela no es cuánto petróleo tiene el país, sino qué está dispuesto a hacer para que ese recurso vuelva a tener valor.

La convergencia que cambia todo

Lo verdaderamente extraordinario, según Egáñez Anderson, es que después de décadas de aislamiento comienza a aparecer la posibilidad de que intereses venezolanos e internacionales vuelvan a coincidir alrededor de la reconstrucción económica del país.

Esa convergencia entre capital privado venezolano, inversión extranjera e interés estratégico de potencias internacionales es lo que “cambia completamente la conversación”.

El precedente de Kazajistán

Para ilustrar que la reconstrucción es posible, Egáñez Anderson recurre al ejemplo de Kazajistán, que en 1993, recién salido del colapso soviético, encontró en la convergencia entre capital privado, inversión extranjera e interés estratégico de una potencia el detonante de su reconstrucción económica.

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