La persistente sequía que afecta a Europa provocó que el río Danubio alcanzara un nuevo mínimo histórico, una situación que ya tiene consecuencias sobre la producción energética en Rumanía y otros países de la región.
Según la Administración Nacional de Recursos Hídricos de Rumanía, el caudal descendió hasta 1.400 metros cúbicos por segundo, lo que compromete el abastecimiento de agua utilizado para refrigerar la central nuclear de Cernavoda. La portavoz Ana Maria Agiu señaló que las condiciones actuales se mantendrían estables hasta el 12 de agosto.
El Gobierno rumano declaró una alerta energética tras la reducción de la producción eléctrica. Uno de los reactores de la planta ya fue detenido y las autoridades buscan extender la operación del segundo mediante trabajos para redirigir el flujo del Danubio hacia la instalación.
El descenso del nivel del río también ha generado efectos en otros países. En Bulgaria quedaron expuestos restos de un antiguo puente romano debido a la bajada de las aguas, mientras que en Serbia reaparecieron embarcaciones hundidas durante la Segunda Guerra Mundial, evidenciando el impacto regional de la sequía.
